Juan de Ribera, Patriarca, Arzobispo y Capitán General del Reino de Valencia, nos deja como herencia su Real Colegio Seminario de Corpus Christi.
Nació en Sevilla el 27 de diciembre de 1532. Desde 1544 estudió teología en la Universidad de Salamanca con los mejores maestros del momento. En 1562 fue nombrado obispo de Badajoz y en 1568, San Pío V le concedió el título de Patriarca de Antioquía y le nombró arzobispo de Valencia.
Dejó plasmado el fervor de su piedad eucarística y sabiduría teológica en su Colegio de Corpus Christi, que fundó con la finalidad de formar un clero reformado de acuerdo con las disposiciones conciliares, y al que dotó de numerosas obras artísticas y una expresiva singular liturgia. Murió en Valencia, el 6 de enero de 1611.
San Juan de Ribera dejó una huella espiritual en nuestra diócesis todavía perceptible, sobre todo en la devoción eucarística, que potenció en gran manera. De él proviene la difusión de la jaculatoria “¡Alabado sea el Santísimo Sacramento!”, tan popular en tierras valencianas. . La escribía al frente de sus cartas pastorales y despachos de virrey. Y muy pronto se extendió por todas las tierras de España como otro saludo habitual en la calle, al que se había de responder: «Sea por siempre bendito y alabado».
Hoy todavía suele escucharse en poblaciones cercanas a Valencia que se relacionaron con el santo, como Burjassot, Godella, Alfara del Patriarca y Villar del Arzobispo. Y fue tal su agradecimiento personal a las personas que pronunciaban este saludo eucarístico y su respuesta, que, para todas ellas y las que en tiempos futuros las pronunciasen, dispuso que en su real capilla se les guardara perenne memoria con este mandato: «Queremos que todos los años perpetuamente, se diga aniversario otro día después del octavario del Santísimo Sacramento, por todos los que hubieran sido y fueren devotos de este admirable misterio». Y así se viene cumpliendo